
¿En qué consiste la técnica?
La toxina botulínica se aplica mediante inyección, produciendo una relajación del músculo donde es inyectado. No deja cicatrices ni produce inflamación alguna. El dolor es mínimo. No es necesario anestesia. Los efectos se notan a los 4-5 días.
¿Es segura?
Sí. La toxina botulínica se ha empleado desde hace más de 25 años para el tratamiento de alteraciones oftalmológicas y neurológicas con gran seguridad y eficacia. Actualmente millones de personas realizan este tratamiento con fines estéticos.
La infiltración no requiere preparación ni importantes cuidados posteriores. Sin embargo requiere mucha precisión y técnica porque si se relajan músculos con la toxina botulínica de forma inadecuada, el resultado puede ser una alteración no sólo estética, sino funcional.
¿Es posible conseguir una mirada natural?
No solo es posible, sino que es el objetivo. Cuando se empezó a utilizar el objetivo era eliminar todas las arrugas de la cara. El resultado era, en muchos casos, una cara sin expresión, una mirada no natural, con una elevación artificial de las cejas. Sin embargo hoy el objetivo no es eliminar todas las arrugas de la cara sino conseguir una distribución más armónica de los distintos elementos (cejas, párpados, etc). Actualmente se puede conseguir una mirada más relajada, más joven, y sobre todo, natural.
¿Es posible obtener un efecto lifting?
Así es, lo último es su capacidad de producir un efecto lifting sin cirugía, de una forma rápida, segura y eficaz.
Con el paso del tiempo los músculos depresores de la cara empiezan a tener más fuerza, "tirando" hacia abajo de los elementos de la cara (cejas, papada, mejillas...). Esta acción se ve favorecida por la gravedad y por la pérdida de actividad de los músculos elevadores, también debido a la edad. Con lo que el resultado es una cara con aspecto cansado, triste y apagado.
Esta nueva técnica consiste en inyectar en determinados músculos de puntos estratégicos de la cara, para conseguir aumentar la acción de los músculos elevadores, que logran subir las cejas, papada, nariz y mejillas. Con ello conseguimos revertir la acción del tiempo de una forma natural. Recuperándose la tensión de dichas estructuras y una mirada más fresca y natural.
¿Cuánto duran los efectos?
Los efectos duran entre tres y seis meses. A medida que una persona va realizando tratamientos, la duración de los efectos es cada vez mayor. A partir de los 65 años los efectos son menores.
¿Qué otras aplicaciones dermatológicas?
El Botox es muy eficaz en casos de hiperhidrosis (sudoración excesiva) tanto axilar como palmar y para la corrección de asimetrías causadas por parálisis.
¿Se puede complementar con otras técnicas?
Así es, en concreto, recomendamos su combinación con Láser Fraccionado, Radiofrecuencia y Ácido Hialurónico para obtener un resultado de rejuvenecimiento global.
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¿COMO FUNCIONA LA TOXINA BOTULINICA?
Impide que el nervio le diga al músculo que debe contraerse. Una vez inyectada en el músculo, se localiza en estas terminaciones nerviosas que "inervan" ese músculo, es decir, las fibras que "ordenan" cuando se debe contraer el músculo. Esta "orden" se hace a través de un neurotransmisor que se llama acetilcolina. La toxina impide la liberación de acetilcolina, impidiendo de esta forma la contracción muscular. Por lo tanto el músculo sigue con un funcionamiento normal. La toxina sólo impide que el nervio le diga al músculo que debe contraerse.
Para que un músculo se contraiga necesita una "señal". Esta "señal" se origina en el cerebro y baja a través de la médula espinal hasta los nervios. Estos nervios terminan en el músculo. La toxina impide la comunicación entre el nervio y el músculo.
La acetilcolina también es el neurotransmisor que se encuentra en las fibras nerviosas que van a las glándulas del sudor y su presencia hace que estas glándulas sinteticen sudor. Por ello al inyectar Botox en una zona con muchas glándulas sudoríparas, como la axila o las manos, la zona inmediatamente deja de sudar. El Botox se ha convertido en un tratamiento magnífico para tratar la hiperhidrosis (sudoración excesiva).
Los efectos de la toxina son temporales. Después de la inyección los nervios que están bajo la acción de la toxina comienzan a ramificarse para crear nuevas uniones entre el nervio y el músculo. Esta "reconexión" puede tardar varias semanas hasta que en 3 meses el músculo empieza a recibir nuevas órdenes para contraerse.
El efecto sería similar a cuando nos rompemos una pierna y estamos escayolados unas semanas. Cuando nos retiran la escayola podemos mover la pierna pero nuestros músculos están más débiles. Progresivamente vamos recuperando la fuerza en la musculatura hasta volver a tener la misma fuerza que antes.
¿POR QUE NO ME DURA NADA?
Algunos pacientes nos dicen que los efectos de la toxina no dura muy poco tiempo y otros, en cambio, comentan que sus efectos les dura incluso más de 8 meses. ¿De qué depende?
La explicación radica en la anatomía del paciente, en su musculatura. Según la clasificación del cirujano plástico brasileño Mauricio de Maio los pacientes se pueden dividir en:
- Cinéticos: pacientes que mueven sus músculos cuando ellos quieren. Existe una relación estrecha entre las emociones y los gestos. En estos casos el efecto dura entre 6 y 9 meses.
- Hipercinéticos: pacientes que mueven sus músculos sin querer. No existe una relación entre las emociones y los gestos, es decir que en ocasiones fruncen el entrecejo espontáneamente. El efecto en estos casos es de 3 a 5 meses.
- Hipertónicos: pacientes que mueven sus músculos constantemente, es decir que siempre hay un grado de contracción en la frente, patas de gallo, etc. En estos casos dura menos de 2 meses.
EL DIA DEL TRATAMIENTO
La toxina botulínica se distribuye a los médicos a través de las farmacias. Es fundamental que siempre siga la cadena del frío, es decir, que siempre se mantenga en nevera. En el momento del tratamiento se diluye con suero fisiológico ya que viene liofilizado (como un polvo fino). Una vez hecha la dilución debe inyectarse en las horas posteriores ya que su capacidad de relajar los músculos va disminuyendo y debemos garantizar su frescura y, por lo tanto, su eficacia. Lo ideal es que la disolución se haga en el momento y delante del paciente.
LOS HOMBRES TAMBIEN QUIEREN TOXINA BOTULINICA
Según el New York Times el candidato a la presidencia por el partido republicano Joe Biden se hizo inyectar Botox antes de los debates electorales para proporcionar una imagen fresca y relajada a los votantes. Y la compañía Allergan, que comercializa Botox/Vistabell ha creado una web específica para hombres www.botoxcosmetic.com cuya imagen es el nadador olímpico Mark Spitz el cual ha empezado a ponerse Botox este año. El mercado del Botox está aumentando tanto en los hombres que los periodistas británicos lo han apodado "Boytox".
Aunque la mayor parte de las personas que se someten a tratamiento siguen siendo mujeres, cada vez es mayor el número de hombres que solicitan este tratamiento para suavizar las arrugas y tener una mirada más descansada. Actualmente en nuestra consulta aproximadamente el 90% de los pacientes de toxina botulínica son mujeres y el 10% hombres.
AUMENTA EL PORCENTAJE DE HOMBRES
Según la Sociedad Americana de Cirugía Plástica y Estética, el año pasado más de 500.000 americanos varones se inyectaron Botox. La segunda técnica realizada más frecuentemente en hombres fue el láser de depilación. En relación al Botox, el porcentaje ha subido más de un 300% desde el año anterior.
La edad a la que los hombres se inyectan Botox varía entre un 30% entre los 30 y 40 años, y un 50% entre los 40 y 50 años. Cada vez la edad en la que los hombres comienzan el tratamiento es más temprana, conscientes del efecto "preventivo" de arrugas que posee dicho tratamiento.
LA TECNICA ES DISTINTA EN HOMBRES Y MUJERES
La leyenda de que las técnicas estéticas son sólo para mujeres desaparece a medida que los hombres se encuentran más cómodos con ellas y constatan que de forma segura y natural les proporciona una mirada más descansada. En el campo de la dermatología cosmética los hombres siguen el camino trazado por las mujeres. Sin embargo las expectativas son algo distintas; mientras que las mujeres suelen ser más exigentes, los hombres suelen conformarse con resultados más discretos.
Por lo general los músculos de la cara de los hombres son más potentes que los de las mujeres por lo que en su caso se suele necesitar más dosis y más puntos de inyección. En su caso es todavía más importante que en las mujeres mantener la expresión y no eliminar todas las arrugas ya que por lo general las arrugas de expresión son más marcadas y la eliminación total de esas arrugas produciría un resultado no natural.
Las zonas más demandadas por lo hombres son el entrecejo y la frente. Un entrecejo marcado da una mirada demasiado agresiva mientras que unas arrugas profundas en la frente producen una imagen de preocupación.
Al realizar la técnica es muy importante valorar la posición de las cejas en los hombres. Un rostro femenino armónico tiene las cejas en forma de arco, manteniendo la máxima distancia entre la parte central de las mismas y el párpado. Sin embargo en un hombre atractivo tiene la ceja recta y existe menos distancia entre ellas y el párpado superior. Por ello la técnica de inyección es distinta en hombres y mujeres. No hay más que fijarse en que un hombre con las cejas arqueadas proyecta una mirada excesivamente femenina.

Pie de figura. Las cejas en los hombres deben de ser lineales mientras que en las mujeres son arqueadas.
USO DE BOTOX CONTRA EL SUDOR EXCESIVO
Thomas Alva Edison dijo una vez que el genio es un uno por ciento de inspiración y un noventa y nueve por ciento de sudor. En esto podemos estar o no de acuerdo, pero lo que sí es cierto es que en el momento actual disponemos de multitud de opciones terapéuticas para hacer que ese noventa y nueve por ciento de sudor sea, al menos, poco perceptible, sobre todo en aquellos individuos para los cuales supone un problema.
La hiperhidrosis o exceso de sudoración afecta a miles de personas en todo el mundo, y a muchas de ellas les altera el desarrollo normal de las actividades de la vida cotidiana y cierta limitación a la hora de establecer relaciones en el ámbito personal, social y laboral, tanto si afecta las axilas, palmas, plantas, cara, u ocurre de forma generalizada.
Todos conocemos a hombres que no se quitan la chaqueta aunque estén soportando mucho calor para evitar que les vean "mojados" o mujeres que rechazan ponerse camisetas o vestidos de ciertos tejidos o colores por temor a que los demás perciban manchas de sudor, sin olvidarnos de aquellos otros que sienten pánico a estrechar la mano por miedo a que le sude y que incluso gotee en el suelo. Muchas de estar personas destrozan los teclados de los ordenadores debido al sudor. Además todos los pacientes nos cuentan lo mismo: cuando menos quieren sudar es cuando más sudan. El Botox ha cambiado la calidad de vida de muchos de estos pacientes.
La causa de la hiperhidrosis no se conoce bien. Generalmente, determinados estímulos, como un aumento de la temperatura ambiental, el ejercicio, la fiebre, episodios de estrés o ansiedad e incluso ciertos tipos de comida (por ejemplo, la comida muy especiada) provocan una sobreactividad del sistema nervioso que estimula las glándulas sudoríparas, las cuales responden produciendo más cantidad de sudor del necesario para regular la temperatura corporal.
Cuando una persona con hiperhidrosis acude a nuestra consulta es recomendable realizar una buena exploración física y un estudio analítico completo, con el objetivo de descartar alteraciones endocrinológicas (por ejemplo, diabetes o hipertiroidismo), infecciosas, tumorales o neurológicas, entre otras, que raramente son responsables del proceso. Además, es necesario recabar información de los medicamentos que toma el paciente, por si alguno de ellos fuera el causante o desencadenante de la enfermedad.
En la actualidad, no se puede hablar de cura de la hiperhidrosis. No obstante, existen varias opciones terapéuticas que pueden ayudar a reducir la sudoración. Con objeto de escoger el tratamiento más adecuado para cada paciente, el primer paso consiste en evaluar cómo y cuánto está afectando la enfermedad la calidad de vida. Para ello disponemos de cuestionarios sencillos que completa el propio enfermo y que nos dan una idea de la intensidad de la enfermedad:
- La sudoración axilar (puede sustituirse por cualquier otra localización afectada) no suele ser perceptible y no interfiere con las actividades de la vida cotidiana (Grado 1, leve).
- La sudoración axilar es tolerable pero a veces interfiere con las actividades de la vida cotidiana (Grado 2, moderado).
- La sudoración axilar es casi intolerable y frecuentemente interfiere con las actividades de la vida cotidiana (Grado 3, severo).
- La sudoración axilar es intolerable y siempre interfiere con las actividades de la vida diaria (Grado 4, muy severo).
El objetivo del tratamiento es reducir el grado de severidad de la hiperhidrosis, intentando conseguir el grado 1 ó 2 (leve o moderado, respectivamente). Empezaremos con el uso de desodorantes que contengan sales de aluminio aplicados localmente en la zona afectada, que actúan bloqueando la secreción de las glándulas sudoríparas (grado 2). Si esta opción falla, podremos recurrir a la iontoforesis (electroterapia, se introduce una sustancia ionizable a través de la piel intacta mediante la aplicación de una corriente continua que también bloquea la secreción de las glándulas sudoríparas) en el caso de la hiperhidrosis palmoplantar o axilar, o también podremos pautar medicación anticolinérgica (que actúa frenando el estímulo nervioso que necesitan las glándulas sudoríparas para funcionar) en aquellas hiperhidrosis de predomino craneofacial.
Pero sin duda la introducción del Botox ha supuesto una auténtica revolución, convirtiéndose no sólo en el tratamiento de elección de la hiperhidrosis axilar, palmoplantar y craneofacial de grado severo o muy severo, sino también en la hiperhidrosis de grado moderado refractaria a otras medidas más conservadoras. Por encima de estas terapias, sólo quedan las técnicas quirúrgicas, como la escisión radical de las glándulas sudoríparas (para la hiperhidrosis axilar) o la simpatectomía torácica videotoracoscópica (para la hiperhidrosis palmoplantar, que secciona la cadena nerviosa simpática que estimula las glándulas sudoríparas), reservadas en caso de HH severa o muy severa refractaria a otra forma de tratamiento, debido a que asocia mayor tasa de complicaciones.
Dos son las localizaciones en las que se tiene mayor experiencia de uso del Botox en la hiperhidrosis: axilas y palmas de manos. El Botox ejerce su acción de forma duradera pero reversible, exclusivamente en el área tratada (palmas o axilas). Bloquea temporalmente la comunicación entre los nervios y las glándulas sudoríparas al impedir la liberación de una sustancia neurotransmisora llamada acetilcolina, disminuyendo finalmente la sudoración.
El tratamiento está contraindicado durante el embarazo o la lactancia y en pacientes en tratamiento con antibióticos del grupo de los aminoglucósidos. Tampoco debe administrarse en enfermos con trastornos neuromusculares, por posible interferencia con otras medicaciones.
La técnica se realiza inyectando pequeñas cantidades de la toxina bajo la epidermis de la zona a tratar, con una aguja muy fina. De todas formas, para minimizar las molestias, dicho procedimiento suele efectuarse con anestesia local por refrigeración de la zona, anestesia tópica o bloqueo de los nervios periféricos que inervan la zona que estemos tratando. El inicio del efecto comienza a las 24-48 horas del tratamiento, alcanzándose la máxima respuesta a los 7-14 días aproximadamente. La técnica presenta una tasa de efectos secundarios muy pequeña; solamente cabe mencionar las molestias locales, sobre todo en palmas y plantas si se realiza sin la técnica anestésica adecuada, y la aparición de pequeños hematomas en la zona de inyección, que generalmente desaparecen de forma espontánea sin precisar otro tipo de tratamiento.
Estudios clínicos realizados en pacientes con hiperhidrosis axilar muestran resultados muy satisfactorios. En la mayoría de pacientes consigue reducir un 80-90% de la sudoración durante al menos 16 semanas. El análisis estadístico de pacientes seguidos a largo plazo, evidenció además que la duración media del efecto era de 6-7 meses e incluso algunos pacientes afirmaban mantener el efecto hasta 18 meses, sin efectos adversos destacables. El grado de satisfacción en los pacientes tratados en estos estudios fue muy elevado, debido a que la calidad de vida mejoraba sustancialmente tras el procedimiento; muchos reconocieron haber experimentado un aumento de confianza en sí mismos con respecto a sus relaciones sociales, superando así uno de los prinipales problemas asociados a esta enfermedad.
Se puede repetir el tratamiento pasados al menos 4 meses, siempre que sea necesario, y de forma indefinida. La mayoría de pacientes requieren 1 ó 2 tratamientos al año. La eficacia no disminuye con el tiempo; por el contrario, con las inyecciones repetidas parece que se va alargando ligeramente la duración del efecto entre un tratamiento y otro.
La infiltración de Botox en diferentes puntos de la palma de la mano también ha disminuido la sudoración en muchos pacientes. La respuesta global en diversos estudios clínicos fue superior al 75-90%, con una duración media del efecto de 4-6 meses. Pasado ese tiempo puede repetirse el tratamiento sin pérdida de eficacia, de forma similar a lo comentado en el párrafo anterior sobre el tratamiento de la hiperhidrosis axilar con Botox. A veces es recomendable administrar anestesia para lograr el bloqueo nervioso regional con el fin de controlar el dolor en el punto de inyección. Otro de los efectos adversos encontrados fue una debilidad leve y transitoria de los músculos de la mano o del movimiento de pinzamiento de los dedos por difusión de la toxina a los grupos musculares próximos a la zona tratada, que en todos los casos se resolvieron espontáneamente en cuestión de días a semanas.
Progresivamente, el Botox está siendo cada vez más utilizado para tratar la hiperhidrosis en los pies y en la cara (sobre todo en la frente), demostrandouna reducción del sudor superior al 75% al menos durante 5-6 meses.
Actualmente muchos pacientes acuden a la consulta del dermatólogo para la eliminación con Botox las marcas del sudor en las axilas que aparecen normalmente en situaciones de estrés (presentadoras de televisión, modelos, ejecutivos u otros profesionales que hacen presentaciones en público y se quitan la chaqueta, etc). Estos pacientes no tienen ninguna enfermedad ni sudoración excesiva pero no quieren tener estas señales inestéticas causadas por el sudor. Este uso "estético" del Botox contra el sudor no tiene ningún efecto secundario negativo ni se ha visto que el eliminar esta sudoración tenga ninguna contraindicación para el organismo.
En conclusión, el Botox es una herramienta terapéutica bien tolerada, segura y eficaz en el tratamiento de las hiperhidrosis localizadas resistentes a otras terapias o aquéllas más severas, y es capaz de mejorar notablemente la calidad de vida de las personas afectadas por esta patología. La evaluación del dermatólogo es decisiva para seleccionar al paciente candidato a esta terapia, con el objetivo de asegurar una satisfactoria respuesta a la terapia y evitar fallos terapéuticos innecesarios.
MITOS EN RELACION A LA TOXINA BOTULINICA
ES UNA TOXINA Y PUEDE SER PELIGROSA
Todos los fármacos pueden tener efectos secundarios. En el caso de la toxina botulinica, éstos son muy raros y siempre aparecen cuando la técnica es realizada por médicos inexpertos o no cualificados. Las posibles complicaciones son: caída de la ceja o el párpado, hematomas, dificultad para tragar cuando se inyecta en cuello, cefaleas, etc. Sin embargo estos efectos secundarios desaparecen espontáneamente en pocas semanas.
Su seguridad queda contrastada debido a que se tiene experiencia de casi 30 años del uso de toxina en medicina (estrabismo, espasmos musculares, tics, etc) y a dosis muy superiores que en estética.
ALGUNAS PERSONAS NO RESPONDEN
En nuestra experiencia no hemos tenido ningún caso de resistencia, sino que siempre ha sido cuestión de dosis, es decir, que aumentando la dosis se ha visto que el paciente responde al tratamiento. Cuando se usan dosis mayores que en estética, como es el caso de especialidades como neurología o rehabilitación, sí se han descrito la aparición de anticuerpos neutralizantes y por consiguiente resistencia a la toxina, pero no en el caso de estética.
LA TOXINA BOTULINICA DEJA SIN EXPRESION AL ROSTRO
No hay duda que el tratamiento inadecuado hace que determinadas personas no gesticulen en absoluto dejando una cara "planchada" y no natural. De hecho muchos libros de medicina donde se describe cómo se debe realizar la técnica proponen dosis y puntos de inyección que no producen resultados naturales. El objetivo del especialista es mantener la expresión del paciente, conservando las arrugas, pero dando un aspecto más descansado y fresco. Nos gusta que a nuestros pacientes les digan "qué buena cara tienes", pero nunca que les digan "qué te has hecho".
No es natural una cara sin gestos. Hay que suavizar las expresiones que transmitan cansancio, tristeza o ansiedad pero no eliminar todas las arrugas (los adolescentes tienen arrugas). Se trata de conseguir una distribución armónica de los distintos elementos de la cara.
EL PRECIO ES PROHIBITIVO
La toxina botulínica es sin duda la técnica estética donde por menos sufrimiento se consigue más resultado. Si tenemos en cuenta lo que mucha gente se gasta en cremas o tratamientos estéticos de cabina de dudosa eficacia podemos asegurar que es un tratamiento asequible a un bolsillo medio.
LA GENTE DEBE ENVEJECER DE FORMA NATURAL
Esta postura es totalmente respetable. Pero también es respetable la postura de aquellas personas que no quieren parecer más viejas de lo que ellas se sienten. Así se puede satisfacer a este segundo grupo mediante técnicas seguras, rápidas, efectivas y naturales se retrasen el efecto del paso del tiempo sobre nuestro rostro de una forma discreta y elegante.
CUANDO DEJE DE INYECTARME ME ARRUGARE MAS
Este es un mito frecuente que se comenta y es completamente falso. Lo cierto es que el efecto va desapareciendo progresivamente a lo largo de los meses y la contracción muscular, y por consiguiente las arrugas, vuelven. Pero nunca las arrugas aumentan. Por ejemplo tenemos pacientes que tras inyectarse durante años han pasado de tener un entrecejo muy marcado, a presentar la zona relajada incluso cuando el efecto ya está desapareciendo.
HAY PERSONAS QUE NECESITAN TOXINA
Con frecuencia nuestros pacientes nos preguntan si necesitan toxina botulinica. Siempre decimos que en estética nadie la necesita. Sí es cierto que algunas personas se pueden ver mejor utilizandola pero nunca es una verdadera necesidad.
LA TOXINA BOTULINICA ES PARA PERSONAS MAYORES
Este mito también es falso ya que esta técnica es más apropiada y efectiva para personas de mediana edad. Cuando existe mucha flaccidez el tratamiento ya no es muy efectivo.
Muchos jóvenes tienen un entrecejo muy marcado, unas patas de gallo muy prominentes o la nariz desciende al sonreír. Con la toxina se puede "prevenir" estas alteraciones. En estos casos los pacientes no se ponen toxina para verse más jóvenes sino para verse mejor. Nosotros inyectamos a muchas personas de de 30 a 40 años que presentan de una forma precoz muchas arrugas de expresión que dan a su rostro una mirada de preocupación, enfado o cansancio.
LAS ZONAS DE LA CARA SE PUEDEN TRATAR POR SEPARADO
No es lo ideal ya que las zonas del rostro están interrelacionadas. Por ello el tratamiento de una puede afectar la expresión de otras. Por ejemplo, el tratamiento aislado de las "patas de gallo" puede elevar de forma no natural las cejas, y el tratamiento aislado de la frente puede bajarlas de forma excesiva.
LA TECNICA DE INYECCION ES IGUAL EN HOMBRES Y MUJERES
La técnica varía mucho. Por lo general los hombres necesitan más dosis y más puntos de inyección. Además hay características especiales en cada sexo. Las cejas de una mujer presentan forma de arco, manteniendo una distancia amplia entre la ceja y el párpado superior. Sin embargo, en la cara de un hombre, las cejas son lineales. Además, en el hombre la distancia entre la ceja y el párpado no es grande. Es fundamental mantener ésta distribución si no queremos dar un aspecto femenino a un hombre o una mirada masculina a una mujer.
EL FUTURO, LOS NUEVOS BOTOX
Botox es un nombre comercial de la toxina botulínica. Hasta ahora la única toxina botulínica que había en España la comercializaba el laboratorio americano Allergan y se llama Botox/Vistabel (Botox para tratamientos médicos y Vistabel para tratamientos estéticos).
Sin embargo ahora están apareciendo nuevas toxinas botulínicas que tienen un proceso de fabricación distinto pero que actúan de la misma forma consiguiendo relajar el músculo.
Dysport/Reloxina es una toxina botulínica que lleva usándose muchos años en más de 20 países y que acaba de comercializarse en España a través del laboratorio Galderma con el nombre de Azzalure. La equivalencia con el Botox es de 2.5/1, es decir, 2.5 unidades de Azzalure por cada unidad de Botox/Vistabel, aunque esta equivalencia se lleva debatiendo muchos años. Se están realizando estudios para confirmar que su velocidad de acción es mayor y que su difusión es similar. Actualmente lo que sí se puede asegurar es que esta toxina es eficaz y es segura.
Xeomín es la llamada toxina alemana y es de laboratorios Merz. La gran ventaja de esta toxina es que no hace falta tenerla en nevera y puede estar a temperatura ambiente antes de su dilución son suero. Los estudios que se han realizado hasta ahora demuestran su seguridad en 700 pacientes y la equivalencia con Botox/Vistabel es de 1/1.
PurTox es una toxina desarrollada por Mentor. Se están haciendo estudios con esta toxina y parece que su efecto es más rápido que las demás aunque todavía serán necesarias nuevas investigaciones.
En resumen, a mayor número de toxinas botulínicas mayor investigación, con lo que se conseguirán nuevos datos que ayuden a mejorar la seguridad y eficacia de la técnica. El hecho de que aparezcan nuevas toxinas obligará a la comunidad científica a realizar estudios más profundos para conseguir nuevas aplicaciones de este medicamento perfeccionar las técnicas que realizamos actualmente. Tengo la certeza de que la toxina botulínica será durante los próximos 15 años el tratamiento más efectivo y seguro y con mayor frecuencia realizado para rejuvenecer sin cirugía. Constituirá el eje de los tratamientos no invasivos y ayudará en gran medida a mejorar y mantener los resultados obtenidos por la cirugía estética.