
Drenaje linfático manual (DLM): Se basa en la activación de la circulación linfática para ayudar a la eliminación del líquido intersticial estancado. Consiste en una serie de movimientos suaves a nivel de los ganglios linfáticos para recanalizar el líquido extravasado y llevarlo a regiones ganglionares de desagüe y que, de esta manera, se vuelva a incluir en el torrente sanguíneo.
Se puede utilizar en edemas postoperatorios o postraumáticos, edemas faciales, linfedemas o edemas linfostáticos, edemas del embarazo, etc. Obtiene mejores resultados en combinación con tratamientos de Radiofrecuencia (Accent).
Drenaje linfático facial (DLF): La aplicación de la técnica del drenaje linfático manual en el rostro precisa de un conocimiento minucioso de la anatomía ganglionar facial y de la dirección de evacuación de la linfa. Las maniobras de drenaje van encaminadas a abrir y cerrar las válvulas de los vasos linfáticos para evacuar de forma natural los líquidos acumulados. Estos movimientos deben realizarse siempre de proximal a distal, desde dentro hacia fuera. Es preciso vaciar en primer lugar el líquido acumulado en las cadenas ganglionares principales (primera y segunda), situadas en el cuello, para proceder a drenar después la zona edematizada (bolsas, mentón, mandíbula, párpados?etc). Mediante el drenaje manual el fisioterapeuta consigue recanalizar el líquido intercelular, lo que produce el desencadenamiento de una cascada de beneficios tanto a nivel médico como estético.
Beneficios:
El drenaje linfático manual debe considerarse un tratamiento, ya que sus beneficios se ven incrementados a medida que pasan las sesiones.
- Elimina los edemas responsables del aspecto hinchado a nivel parotídeo y de la zona de las bolsas.
- Favorece la nutrición adecuada de la piel.
- Produce un efecto sedante y relajante a nivel del sistema nervioso vegetativo o autónomo.
- Potencia el sistema inmune por acción indirecta, ya que al deshacer las obstrucciones asegura un mejor flujo de las células defensivas a todos los tejidos.
- Mejora el tono de la piel y su textura.
- Repercute en una adecuada hidratación de la piel.
Sesiones:
Lo ideal es que el paciente se someta a 2 sesiones por semana durante 15 días, una sesión semanal durante la siguiente quincena y después una sesión cada 2-3 semanas.
Duración: 20 minutos.
Stretching (estiramientos musculares): La elasticidad en los músculos es básica para su buen funcionamiento y para evitar lesiones posteriores. Se puede utilizar como complemento a una máquina de fortalecimiento, o como tratamiento para evitar su atrofia. Las personas que son muy rígidas sienten un gran beneficio con unos estiramientos profundos.
El estiramiento se puede asociar con un masaje rápido para “soltar” la musculatura y de esta manera puede servir de información para saber que musculatura conviene estirar más. O también puede ofrecerse solo, en este caso los estiramientos al principio deben de ser más suaves para ir calentando la zona.
Masajes descontracturantes: Es una técnica manual realizada por un fisioterapeuta con fines terapéuticos o preventivos. La musculatura corporal se contractura principalmente por estrés, por un sobreesfuerzo puntual o por sobreesfuerzos repetidos. Esas contracturas se van acumulando en nuestra espalda, nuestras piernas, etc., hasta producir dolor. Al principio éste desaparece simplemente con reposo, pero poco a poco vamos llevando al límite a esa musculatura y el dolor se va haciendo más frecuente y más intenso. De esta manera las contracturas se van cronificando pudiendo con el tiempo implicar un deterioro articular, de la movilidad e incluso de la calidad de vida. Con los masajes podemos romper esta progresión de manera eficaz reduciendo las contracturas e incluso previniendo su aparición.