Queratosis actínicas

¿Qué es la Queratosis Actínica?

Existen varias modalidades de tratamiento para las queratosis actínicas, como pomadas, crioterapia o LASER. La crioterapia produce la destrucción de las lesiones por congelación. Tras este tratamiento puede haber cierta sensibilidad en la zona tratada que persiste de 2 a 4 días. A las 24 horas del tratamiento puede formarse una pequeña ampolla que puede exudar un líquido claro o sanguinoliento, posteriormente se formará una costra que desaparecerá en 2 ó 3 semanas dejando una piel de color rosado.

Consejos

  • Puesto que el sol es la causa de sus lesiones siga los consejos de fotoprotección que se indican a continuación. 
  • Debido a que su piel tiene tendencia a presentar queratosis, si tras realizar tratamiento presenta nuevas lesiones debe acudir al dermatólogo para ser tratadas bien con crioterapia o con otros métodos alternativos.

Consejos para la protección frente al sol

La luz solar favorece la formación de vitamina D en la piel con lo que previene el raquitismo y la osteoporosis, también es beneficiosa para aquellas personas con asma, artritis o ciertas enfermedades de la piel como el psoriasis. Por otro lado, el bronceado de la piel simboliza en nuestros días juventud y buena salud. Desgraciadamente permanecer mucho tiempo al sol sin una protección adecuada puede ser peligroso.

La exposición prolongada al sol a lo largo de los años puede producir un envejecimiento prematuro de la piel y aumenta la frecuencia de cáncer cutáneo. De la radiación solar que llega a la tierra el 48% es luz visible, el 46% es infrarroja (la que proporciona calor) y el 6% es radiación ultravioleta. Los rayos ultravioleta son los responsables de los cambios que ocurren en la piel como son el bronceado o la quemadura solar.

La cantidad total de radiación peligrosa ultravioleta que llega a la piel está influida por diversos factores como son: la hora del día, la latitud geográfica, la estación del año y las condiciones atmosféricas. Las posibilidades de una quemadura solar son mayores entre las 11 de la mañana y las 3 de la tarde.

Aunque las nubes filtran parte de la radiación ultravioleta no es infrecuente que se produzcan quemaduras solares en días nublados ya que la sensación de calor es menor y por tanto se prolonga el tiempo de exposición al sol.

No es cierto que tomar el sol debajo de una sombrilla nos proteja de la radiación ultravioleta ya que sí que nos llega la radiación dispersa y la reflejada por las distintas superficies como el mar o la arena.

Los efectos de la radiación ultravioleta se ven potenciados en los días cálidos y cuando hay viento. Los efectos del sol sobre la piel, a largo plazo, son el envejecimiento prematuro y el cáncer de piel.

La exposición prolongada al sol a lo largo de los años y sin protección produce una piel que pierde su elasticidad (piel de cuero), esta pérdida de elasticidad produce unas arrugas más profundas que las propias del envejecimiento; también se pueden producir en la piel manchas oscuras "manchas hepáticas" que suelen atribuirse a la edad.

En ocasiones se producen manchas rojizas y con escamas, llamadas queratosis actínicas, que si no se tratan pueden llegar a desarrollar un cáncer de piel. Está científicamente demostrado que el cáncer de piel está producido por la radiación solar acumulada a lo largo de los años. El 90% de los cánceres de piel aparecen en las partes del cuerpo expuestas a la radiación solar, como son la cara, el cuello, los brazos y las manos.

Existe la creencia popular de que no conviene "tocar" las lesiones de la piel porque se hacen malas, esto es rigurosamente falso, el porcentaje de curación del cáncer de piel, incluido el melanoma, es muy alto si se diagnostica y trata a tiempo.

La susceptibilidad de la piel frente al sol se ha clasificado según una escala de 5 puntos que es la siguiente:

Tipo I (extremadamente sensible) siempre se quema, nunca se broncea.
Tipo II (muy sensible) se quema con facilidad, se broncea poco.
Tipo III (sensible) suele quemarse, logra un bronceado claro.
Tipo IV (poco sensible) rara vez se quema, logra un bronceado oscuro.
Tipo V (no sensible) nunca se quema.

De todo lo comentado hasta ahora no debe deducirse que el sol sea un enemigo para la piel, sino que cuando nos expongamos a sus radiaciones debemos tener una serie de precauciones y utilizar una crema protectora del sol (fotoprotector).

El factor de protección que se debe de utilizar esta en función del tipo de piel de cada persona, por ejemplo las personas con pieles del tipo I y II deben usar un factor de protección del número 15 o más alto, las de tipo III un 10, mientras que las que tienen pieles menos sensibles es suficiente con un factor 6 u 8. En cualquier caso los dermatólogos recomendamos un factor 15 o más alto en todos los casos en los que la piel ya ha sufrido una agresión por el sol.

Consejos

Para una protección correcta del sol siga los siguientes consejos:

  • Aplíquese el fotoprotector por la mañana y déjelo actuar en la piel de 15 a 30 minutos antes de tomar el sol.
  • En la cara debe aplicar el fotoprotector después de su limpieza, ya que penetra más.
  • Los fotoprotectores resistentes al agua son eficaces en el agua 1 hora o más, sin embargo si utiliza una toalla para secarse conviene que lo aplique nuevamente, también es conveniente aplicarlos tras una gran sudoración.
  • Deben utilizar fotoprotectores diariamente (incluyendo fotoprotectores labiales) durante todo el año los trabajadores al aire libre, las personas con piel clara y aquellos que han tenido algún tipo de lesión en la piel producida por el sol.
  • Los niños deben utilizar protectores solares a partir de los 6 meses de edad, el daño que produce el sol en la piel se inicia con cada exposición y va aumentando durante toda la vida.
  • Debe saber que aunque su piel ya haya sido dañada por el sol, se ha comprobado que estas alteraciones son parcialmente reversibles si se evita la exposición solar.

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