¿Qué es el Acné?
El acné es un trastorno muy común de la piel que suele aparecer al comienzo de la pubertad. Se utiliza para designar a los poros ocluidos (comedones abiertos y cerrados), las espinillas, los quistes y los nódulos que afectan a la cara, cuello, pecho, hombros o la espalda. El acné afecta a la mayoría de los adolescentes en mayor o menor grado. Sin embargo también puede afectar a personas entre los 20 y los 40 años.
Aunque el acné no es una enfermedad que ponga en riesgo la vida puede afectar de manera importante la calidad de vida de quienes la padezcan al causar un importante estrés psicológico y problemas de integración social. Cuando es severo puede producir cicatrices importantes y permanentes. En tales casos es importante establecer un tratamiento efectivo por parte del dermatólogo.
¿A quién afecta?
Alrededor del 100% de los jóvenes entre los 12 y los 17 años de edad tienenal menos alguna lesión de acné en algún momento sin importar la raza o la pertenencia étnica. En la mayoría de los casos el acné comienza entre los 10 y 13 años con una duración que oscila entre 5 y 10 años. Sin embargo, en ocasiones la duración del acné se prolonga hasta los 30 e incluso los 40 años de edad. a veces el acné aparece por primera vez en estas edades.
Afecta por igual a hombres que a mujeres jóvenes pero existen algunas diferencias. Los hombres tienen más probabilidad de padecer formas más duraderas y más severas que las mujeres. A pesar de este hecho, los hombres acuden al dermatólogo menos que las mujeres. En contraste, las mujeres padecen acné más intermitente debido a sus cambios hormonales asociado a su ciclo menstrual y también presentan acné inducido por cosméticos. Por este hecho el acné en mujeres a veces en la edad adulta.
¿Cómo se produce el acné?
Durante la pubertad se incrementa la producción de hormonas sexuales masculinas (andrógenos) tanto en chicos como en chicas. Estas hormonas estimulan las glándulas sebáceas, produciendo mayores cantidades de grasa. En algunas personas, las glándulas sebáceas son extremadamente sensibles a los andrógenos. Estas personas pueden desarrollar un acné muy severo. Simultáneamente se produce un estrechamiento del canal por donde debe salir el sebo impidiendo su expulsión al exterior. Cuando estas glándulas sebáceas se infectan por las bacterias habituales de la piel (Propionebacterium acnes) que se alimentan del propio sebo o grasa, es cuando se produce la aparición de los pequeños granos o espinillas, que son la característica de este proceso. Estas bacterias eliminan una serie de productos de desecho que son irritantes para las glándulas sebáceas, lo que ocasiona su inflamación.
Por lo tanto, el tratamiento del acné estará encaminado a resolver estos problemas intentando: disminuir la producción del sebo, reducir la concentración de la bacteria Propionebacterium acnes, eliminar las sustancias de desecho en la piel y eliminar la inflamación.
¿Qué mitos existen acerca del acné?
• El acné se produce por una higiene pobre
Falso. Si crees esto y lavas tu piel demasiado frecuentemente y con productos agresivos tu acné empeorará. Sí se debe realizar una limpieza de la piel pero de forma correcta, utilizando productos suaves adecuados para cada tipo de piel. El lavado vigoroso con jabones agresivos sólo conseguirá irritar la piel y empeorara el acné.
• El acné se produce por una dieta inadecuada
Falso. Estudios científicos extensos y serios no han encontrado una relación entre la dieta y el acné. No hay ningún alimento que produzca o empeore el acné en todas las personas. No obstante, algunos pacientes insisten en que ciertos alimentos afectan a su acné. En ese caso, se recomienda evitar o disminuir esos alimentos (chocolate, patatas fritas, grasas). Siempre es recomendable realizar una dieta variada y equilibrada aunque si el acné es tratado correctamente no hay necesidad de preocuparse por la alimentación.
• El acné se produce por el estrés
Falso. La tensión ordinaria de la vida cotidiana no es un factor determinante en la producción del acné pero en ocasiones algunas personas refieren un empeoramiento en relación con un estrés excesivo. A veces alguna de las medicaciones que se prescriben para disminuir el estrés pueden causar o empeorar el acné.
• El acné no es una enfermedad
Falso. Aunque no es una enfermedad que ponga en riesgo físicamente la vida de las personas puede afectarlas psicológicamente de manera muy importante disminuyendo mucho su calidad de vida y afectando a su integración social. Además las cicatrices pueden ser muy antiestéticas.
• El acné desaparece espontáneamente siempre
Falso. Si bien hay acnés leves que pueden resolverse espontáneamente no es lo habitual. Además es importante realizar un tratamiento correcto de forma precoz para evitar la aparición de marcas permanentes. Con los tratamientos disponibles hoy en día no hay razón para tener que aguantar el acné o correr el riesgo de aparición de cicatrices antiestéticas.

